Morfología e identificación:
La hembra es ovalada, ligeramente convexa, bien segmentada,
áptera y con el cuerpo recubierto de cera pulverulenta de color blanco.
Mide 4 a 5 mm, presenta 16 pares de filamentos de cera cortos, que se extienden
a ambos lados de su cuerpo, siendo los caudales más largos que los
marginales. El macho adulto se caracteriza por presentar el primer par de
alas hialinas, el segundo transformado en halterios
y dos filamentos anales largos de color blanco. Los huevos, de color amarillo
anaranjado, son depositados en masas en el interior de una estructura algodonosa.
A medida que avanzan en su desarrollo, las ninfas
se recubren de una cera pulverulenta de color blanco, que les da aspecto
enharinado, de donde proviene su denominación vulgar. Presenta, en
nuestras condiciones, tres generaciones al año. Inverna como huevo
en lugares protegidos de la planta, tales como grietas de la corteza.
Distribución:
Norte, centro y Sudamérica, Europa, Asia, Africa,
Australia y Nueva Zelandia.
Hospederos:
Especie polífaga, en Uruguay se la ha detectado
sobre manzano, membrillero, peral y cactus.
Daños e importancia económica:
En nuestro país su reciente aparición en árboles frutales,
así como su relativa abundancia sobre frutos de manzano y peral,
han llevado a la adopción de medidas de control. Estos insectos son
más frecuentes en árboles adultos y vigorosos, con corteza
rugosa, que protege a ninfas y masas de huevos invernantes. Las cochinillas
harinosas son plagas ocasionales, y alcanzan este nivel cuando sus parásitos
y predatores son incapaces de mantenerlas por debajo de los niveles de daño
económico. Los daños son de dos tipos: directos, por la alimentación
del insecto sobre diferentes partes de la planta, incluso el fruto, e indirectos,
por la producción de mielecilla. La mielecilla puede gotear sobre
peras en desarrollo y causar "russeting", afectando su valor cosmético.
La aparición de fumagina descalifica los frutos para su comercialización.
Los pseudocóccidos con frecuencia se alimentan en la cavidad pedicelar,
en el cáliz o penetran por éste al centro de las pomáceas,
de estos lugares no son removidos fácilmente por el lavado en la
planta de empaque.
Extractado
de Bentancourt, Carlos M. y Scatoni, Iris B. Guía de Insectos y Acaros de
importancia agrícola y forestal en el Uruguay. Universidad de la República,
Fac. de Agronomía, Montevideo, 1999