Sintomatología:
Los ataques
se inician siempre en los órganos jóvenes de las plantas. Los síntomas se pueden
observar ya al aparecer las hojas, que presentan una eflorescencia grisácea en
la cara superior o en ambas caras. Esta eflorescencia se torna más cenicienta
y puede desprenderse fácilmente con los dedos. Al desaparecer deja en la hoja
manchas de color castaño más o menos abundantes, de acuerdo con la intensidad
de los ataques, no delimitadas por las nervaduras. Finalmente la hoja se encrespa.
En los sarmientos sucede algo similar. Los frutos se agrietan como consecuencia
de una falta de correlación con el crecimiento.
Propagación:
Penetra
directamente. La propagación se inicia en la primavera a través de los conidios,
que llevados por el viento, caen sobre los órganos jóvenes de la planta, germinando
e infectándola. En algunas regiones las ascosporas también pueden jugar ese papel.
Hospederos:
Vid
Distribución:
Mundial
Condiciones
predisponentes:
Climas secos, con buena insolación. La rápida germinación
e infección ocurre con temperaturas entre 21 y 30 ºC.
Control químico: