Morfología e identificación:
El adulto mide de 9 a 15 mm de largo. Es de color negro con una muy fina
y corta pilosidad grisácea que cubre todo el cuerpo a excepción
de las antenas. A simple vista tiene apariencia grisácea con pequeñas
manchas circulares formadas por la ausencia de pilosidad. La cabeza es grande
y subcuadrada; el
protórax posee
una depresión longitudinal media y las patas son castaño rojizas.
Los
élitros son blandos con manchas
pequeñas y abundantes, esparcidas irregularmente. Cuando se les molesta
se dejan caer al suelo, si se los toma con la mano dejan sobre esta una
sustancia desagradable y cáustica. Pasan el invierno en el suelo
como larva inmóvil y los adultos aparecen ya avanzada la primavera.
Las hembras depositan los huevos en grupos. Estos miden aproximadamente
1 mm, son alargados y de color blanco amarillento. Las larvas son muy activas
y se desplazan por el suelo en busca de posturas de acrídidos para
alimentarse. Cumplen todo su desarrollo bajo tierra alimentándose
de las posturas sobre las que se han alojado
Distribución:
Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay, Uruguay.
Hospederos:
Acelga, berenjena, boniato, espinaca, papa, pimiento, remolacha, soja, tomate
Importancia económica:
Los adultos producen defoliaciones intensas provocando en ciertas oportunidades
perjuicios de entidad. Las larvas en cambio, son en buena medida benéficas
al alimentarse de huevos de langostas y tucuras. Por lo general los daños
se dan en forma localizada. Los adultos atacan intensamente las hojas y
eventualmente flores y frutos. Suelen encontrarse en grupos a veces numerosos
sobre las plantas y a pleno día. Su voracidad y presencia en grupos
sobre una misma planta lleva a que puedan provocar defoliaciones totales.
Extractado
de Bentancourt, Carlos M. y Scatoni, Iris B. Guía de Insectos y Acaros de
importancia agrícola y forestal en el Uruguay. Universidad de la República,
Fac. de Agronomía, Montevideo, 1999