Reconocimiento:
El adulto mide de 30 a 40 mm de
expansión
alar. Las alas anteriores del macho son amarillo pajizo a pardo verdoso
con una mancha reniforme próxima al centro del ala y una banda tenues
que la atraviesa en el tercio distal. Sobre el margen externo se observan
siete puntitos oscuros. Las alas anteriores de la hembra son de tono pardo
amarillento con las mencionadas puntuaciones en parte enmascaradas por una
delgada línea. En ambos sexos las alas posteriores son amarillentas
con una ancha banda oscura sobre el margen externo parcialmente interrumpida
por una zona clara. El hecho que en las espigas de maíz normalmente
se encuentre un único individuo es debido al canibalismo que practican.
En su último
estadio la larva
mide de 30 a 38 mm y presenta una coloración muy variable. La cabeza
es pardo amarillenta con un moteado que varía de castaño a
casi blanco. El color del cuerpo puede ir del amarillento a verde claro,
rosado, pardo claro u oscuro, con una serie de bandas generalmente claras.
La etapa
pupal se cumple en el suelo
a escasos centímetros de la superficie.
Distribución:
Norte, Centro y Sudamérica.
Hospederos:
Alfalfa, algodón, girasol, lino, maíz, soja, sorgo, tabaco
Daños e importancia económica :
Se trata de una especie polífaga que ataca una amplia variedad de cultivos
pero que sólo alcanza realmente importancia en maíz donde representa una
de sus plagas principales. Prácticamente ningún cultivo escapa
a la presencia del insecto y con ataques intensos casi todas las mazorcas
llegan a ser dañadas. Las larvas se alimentan principalmente de brotes
y frutos aunque también dirigen sus ataques a otras partes de la
planta. En maíz muestran predilección por las espigas inmaduras.
Las larvas inicialmente destruyen algunos estigmas para penetrar por el
extremo apical de la espiga y alcanzar así los granos y el marlo
tierno, de los que se nutre. El daño normalmente se limita al extremo
apical de la mazorca, si bien en ocasiones se extiende más allá.
Las mazorcas dañadas a veces son invadidas por patógenos incrementando
los perjuicios. En tomate las larvas cuando pequeñas se alimentan
de inflorescencias, flores y hojas pero luego buscan los frutos a los que
destruyen, en lino perforan las bolillas a las que vacían por completo,
mientras que en algodón afectan a los botones florales, las flores
y las cápsulas.
Extractado
de Bentancourt, Carlos M. y Scatoni, Iris B. Guía de Insectos y Acaros de
importancia agrícola y forestal en el Uruguay. Universidad de la República,
Fac. de Agronomía, Montevideo, 1999